Metodología de evaluación

Ningún cuestionario, ni test utilizado en la evaluación de una persona que acude a buscar ayuda, puedes sustituir a una entrevista clínica empática, sustentada en una relación de confianza, escucha activa, empatía y preocupación genuina por lo que le sucede a la persona, más allá de establecer etiqueta alguna de tipo diagnóstico.

Pero debido a que la conducta humana es harto compleja, la evaluación debe de seguir una metodología inspirada en una aproximación científica utilizando métodos e instrumentos con soporte empírico, más allá de los síntomas de presentación con los que la persona venga a consulta.

“Cualquier síntoma ha de entenderse en su significación individual y eso exige prestar atención a la personalidad del consultante”.

Mi metodología de evaluación sigue una estructura que utiliza sistemáticamente lo que denominamos escalas de cuantificación psicopatológica (OQ-45.2) y una prueba de evaluación sistemática de rasgos disfuncionales de personalidad (El cuestionario de screening del IPDE).

Tras una evaluación profunda, que suele llevar entre una y dos sesiones, se realiza una reformulación integrada bio psico social y se dialoga con el paciente el grado de acuerdo con el planteamiento que hago y compartimos una planificación terapéutica basada en lo que denominó, un proceso de selección terapéutica diferencial.